20 minutos para despedirme

Este trabajo es una serie de fotografías que se adentran en la melancólica intimidad de un único individuo de la naturaleza. 

A través de sesiones de apenas veinte minutos, exploro el concepto del último adiós, imaginando que cada imagen puede ser el último registro fotográfico de esa especie, cuya existencia está amenazada por la emergencia climática. Este proyecto es una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la urgencia que sentimos al saber que el tiempo es limitado.

Cada sesión es un ritual donde el reloj avanza implacable. No busco un registro científico, pues el conocimiento sobre el árbol ya está documentado. Mi intención es capturar la emoción de la despedida, el peso de la pérdida inminente que acecha no solo a ese individuo, sino a todo un ecosistema. 

Me pregunto: ¿cómo cambiaría nuestra forma de ver si supiéramos que este momento es el último? Ese conocimiento transforma el acto creativo en un homenaje a lo que amamos.

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